¿Quiénes somos?
Más de 120 años de tradición de lujo en Bogotá.
Nuestra historia
Almacén del Día — Palacio Liévano, Plaza de Bolívar, c. 1903.
1903 · El Almacén del Día
En 1903, Enrique Liévano funda el Almacén del Día en el Palacio Liévano, sobre la Plaza de Bolívar. Era un comercio de lujo donde los bogotanos encontraban lo mejor que llegaba a la ciudad, desde relojería hasta paños. Es el origen directo de la actual Joyería Liévano.
Ignacio Liévano en el Almacén del Día, c. 1960.
Mediados de siglo · El giro hacia la joyería colombiana
Durante el gobierno de Rojas Pinilla se cierran las importaciones de bienes de lujo. Frente a un mercado que se reconfigura, Ignacio Liévano percibe dos verdades sobre Colombia: el país tiene las mejores esmeraldas del mundo y una profunda tradición orfebre que apenas se está aprovechando.
Su idea — «decoremos nuestras esmeraldas con diamantes» — reorienta el negocio entero hacia la producción nacional de alta joyería. El Almacén del Día se transforma en Joyería Liévano.
Aviso publicitario, c. 1980.
Décadas de consolidación
A lo largo de las décadas siguientes, la marca se consolida como uno de los referentes bogotanos de la alta joyería, con presencia en distintas zonas de la ciudad y una identidad estética que se vuelve reconocible para varias generaciones de clientes.
Dos generaciones
Camilo Liévano se forma como gemólogo certificado por el GIA y entra al negocio. Ignacio le transmite la visión de calidad inflexible que ha definido a la casa por décadas. Hoy Camilo lidera la joyería, llevando con disciplina y orgullo los estándares de calidad que le inculcó su padre.
Local actual — Hacienda Santa Bárbara, Las Plazuelas.
Hoy · Hacienda Santa Bárbara
Hoy operamos en el Centro Comercial Hacienda Santa Bárbara, en Las Plazuelas, local B103. Misma familia, mismo oficio, más de 120 años después.
El oficio
Sello interior «18K» y logotipo Liévano.
Oro de 18 quilates
Toda joya Liévano lleva, en su interior, la marca «18K» y nuestro logotipo. El oro de 18 quilates es 75 % oro puro y 25 % aleación, y es considerado el estándar mundial de la alta joyería.
La razón es un equilibrio: hay suficiente oro para conservar el color cálido, el brillo y el valor del metal noble, pero suficiente aleación para darle a la pieza la dureza necesaria para soportar el uso diario y para sostener piedras preciosas con seguridad. El oro de 24 quilates es demasiado blando para joyería; el de 14 quilates o menos sacrifica color y valor.
Manufactura artesanal
Cada pieza se elabora a mano en nuestros talleres en Bogotá, o se selecciona personalmente por Camilo y su señora de la oferta de sus antiguos proveedores en reconocidas ferias internacionales, principalmente en Italia: un país que se reconoce por los más altos estándares de producción joyera. Nuestros artesanos maestros — formados en la misma línea histórica que el resto de la casa — funden, laminan, miden, ensamblan, engastan y pulen cada joya manualmente. Muchas de nuestras piezas son diseños exclusivos o creaciones únicas, pensadas para acompañar momentos significativos.
Las piedras · revisadas una a una por Camilo Liévano
Cada piedra que entra a una joya Liévano es revisada y escogida personalmente, una por una, por Camilo Liévano — gemólogo certificado por el GIA y presidente del Círculo Colombiano de Joyerías. Esa selección directa es lo que asegura que toda joya que sale de nuestra casa cumpla con los estándares que hemos sostenido por más de un siglo.
Esmeraldas colombianas
Las esmeraldas colombianas son las más codiciadas del mundo. Las minas de Boyacá — Muzo, Coscuez y Chivor — producen un verde único, más vivo que el de cualquier otro origen, gracias a la combinación de cromo y vanadio en su geología.
Liévano fue una de las casas que más temprano y más decididamente apostó por la esmeralda colombiana, siguiendo la visión de Ignacio Liévano. Solo vendemos esmeraldas revisadas personalmente por Camilo, garantizando máxima calidad.
Diamantes
Trabajamos exclusivamente con diamantes naturales certificados por el GIA, bajo estos estándares:
- Color · F o superior (en piedras muy grandes se puede ser un poco más relajado, pero nunca por debajo de I). El GIA califica el color en una escala que va de la D (totalmente incoloro, el más raro y valioso) a la Z (con un tinte amarillo o pardo evidente). Las letras D-E-F son «incoloros»; G-H-I-J son «casi incoloros» y siguen luciendo blancos en la cara montada.
- Claridad · VS2 o superior. La escala GIA va de FL (sin defectos internos ni externos bajo lupa de 10×) hasta I3 (inclusiones visibles a simple vista). El rango VS — «very slightly included», VS1 y VS2 — significa que las inclusiones existen pero son tan pequeñas que un gemólogo apenas las detecta con lupa, y son completamente invisibles para el ojo humano sin aumento.
- Talla · ideal según GIA, con margen de error mínimo. El GIA califica la talla como Excellent / Very Good / Good / Fair / Poor; nuestros diamantes son consistentemente Excellent, lo cual maximiza el brillo, el fuego y el centelleo de la piedra. No aceptamos diamantes de 105 puntos con cara de 95 — una práctica común que infla el peso a costa del brillo.
- Fluorescencia · según gusto. Algunos diamantes presentan fluorescencia, una luz natural que el diamante emana constantemente, aunque solo es visible al ojo humano bajo ciertas condiciones. Para muchos es un secreto mágico que lleva su diamante.
Zafiros y rubíes
Trabajamos con un proveedor especializado de profundo conocimiento gemológico, con quien tenemos una relación de 36 años. La selección sigue los mismos estándares de color, transparencia y durabilidad que aplicamos a nuestros diamantes y esmeraldas.
Perlas
Nuestras perlas son cultivadas, de origen oriental, seleccionadas por su lustre y nacarado por un proveedor que ha trabajado con la casa durante muchos años. Las trabajamos solas o, como en estos aretes, acentuadas con diamantes.
Piedras naturales de color
Más allá de las cuatro piedras preciosas clásicas existe un mundo amplio de piedras de color: amatistas, citrinos, peridotos, topacios, granates, turmalinas y muchas otras.
No cargan el peso histórico de la esmeralda o el rubí, pero su belleza es por completo propia — colores vivos, contrastes inesperados y la posibilidad de reunir una gran variedad de piedras en una sola pieza. Las trabajamos con el mismo oro de 18k, la misma manufactura artesanal y el mismo cuidado en la selección que el resto de nuestra joyería.
Conocimiento y respaldo
Para mantenernos al día con las técnicas, las tendencias y los nuevos materiales, anualmente visitamos las ferias internacionales de joyería más importantes del mundo. Entre ellas: Vicenza, Arezzo, Basilea, Bangkok, Hong Kong, Estambul, Ankara y Miami.
Camilo Liévano preside el Círculo Colombiano de Joyerías, una asociación sin ánimo de lucro fundada en 1993 que vela porque cada joyería miembro cumpla los requisitos técnicos y comerciales esenciales y describa correctamente sus productos en el momento de la venta — dándole al cliente la confianza de adquirir productos legítimos.
Centro Comercial Hacienda Santa Bárbara
Las Plazuelas · Local B103 · Bogotá, Colombia